Siguiendo las huellas de los benahoaritas

Soplan los alisios entre las ramas de los arbustos y los dragos milenarios que habitan en esta tierra. El hermoso camino continúa y se cruza un viejo molino, testigo del tiempo y del azote del viento. Poco más abajo, más cerca del mar, se encuentran las antiguas moradas de los habitantes de Tegalgen, con sus petroglifos, que indican la importancia que tenían los astros para este pueblo que vivió en armonía con la naturaleza en dicho barranco, el de Buracas. Los habitantes prehispánicos de La Palma han dejado huellas como estas por toda la isla, a la que llamaban Benahoare, que significa “mi tierra”. Los benahoaritas (o auaritas, como también se les conoce) procedían del noroeste de África y probablemente fueran miembros de alguna de las innumerables tribus beréberes que poblaban esa inmensa región.

Mapa sonoro La Palma