Reductos etnográficos con vida propia

Tras décadas de lucha, con una erupción volcánica de por medio (Teneguía, 1971), que a punto estuvo de acabar con el sueño de un par de hombres, se crearon las salinas del Faro de Fuencaliente. Un lugar donde se fusiona el barro y la piedra para albergar montañas de una sal pura y de gran valor. Este lugar es el hogar cada año de numerosas especies de aves migratorias que vienen a descansar en sus largos trayectos, otorgando a este singular paraje un interés biológico y paisajístico que no pasa desapercibido a cualquier visitante. Sus tonos rosáceos, rodeados del negro intenso del malpaís volcánico que la rodea y del azul atlántico como telón de fondo, confieren a este sitio una magia especial.

Mapa sonoro La Palma